Tu ciudad

Tu ciudad

Hoy estuve allí. Y allí estabas tú. Era tan raro. Te aparecías en cada rincón, en cada calle, en cada sombra, en mi sombra, estabas allí. Y no. Y era tan raro. Pero yo te veía, te sentía, o más bien, te imaginaba perfectamente en cada momento. Te sentía tan cerca. Pero no. Era tan raro. Y entonces te vi. Eras tú. De verdad. Me quedé helada, parada, clavada. Y tú también. Habíamos pensado (soñado) tantas veces en ese momento. Y entonces me fui. No era mi ciudad. No era mi. No era. No.

 

 

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