petenera

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Cómo hablar de cicatrices cuando nunca has dejado de reabrir la herida, de reavivar la llama con la sal marina de los ojos azules del sediento desierto que has sido toda tu vida.
Cómo hablar de cicatrices si de tus heridas no brota sangre sino escarcha; quién quisiera vivir en tu perpetuo invierno.
Cómo hablar de cicatrices si nunca se te dieron bien los puntos, ni los seguidos, ni el final, ni el punto muerto en el que vives.
Cómo hablar de cicatrices si de cada orificio de bala te nacieron flores.
 
Cómo hablar de cicatrices si con todo tu dolor abonaste un jardín donde forjaste las plantas a base de agua salada, donde usaste el fuego para arrasar la buena hierba mientras que dejaste salvaje la mala, tu alma.

Cómo hablar de cicatrices si de cada golpe hiciste brotar una raíz.

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