Una tarde en Primark (o el crac del 18)

Una tarde en Primark (o el crac del 18)

 

Corría el final de julio (sí, lo sé, long time ago), un sol peor que el de las pruebas se cernía sobre Madrid y yo me protegía de él con mi fiel ventilador mientras pasaba la tarde leyendo, cuando mi señora matriarca apareció en mi habitación para preguntarme si la acompañaba al primark a por unas cosillas, inocente de mí, confiando en mi autocontrol, acepté.

Así que ahí que nos fuimos a abrasarnos un poquito paseando por Gran Vía; decía escandar que mire a donde mire sólo ve mujeres luchando, pues no sé donde mirará él, pero yo mire donde mire sólo veo obras y andamios (y líneas de metro cortadas), quien me siga en twitter sabrá que la peatonalización de Gran Vía me tiene muy cabreadita (este vídeo explica muy bien por qué, aparte de porque me encanta moverme en bus por la ciudad y con estas obras tardo media hora (literal) en recorrer 100 metros). El caso que conseguimos llegar a Primark sanas y salvas, con las botellas de agua ya vacías, cabe indicar que yo hacía poco más de una semana que ya había estado por allí y pensaba que ya le había sacado todo el jugo del verano pero, una vez más, me equivocaba.

La cosa empezó bien, mi señora madre rápidamente encontró lo que buscaba (y aún así nos recorrimos la tienda planta por planta), yo cogí alguna cosilla que se me había olvidado en mi última visita, algún que otro flechazo a primera vista, e incluso tuve la fuerza de voluntad para rechazar más de una cosa que ansiaba fervientemente, con la firme creencia de que no iba a dejarme más dinero ahí (pero la vida tenía otros planes para mí). El momento crítico fue cuando le dije a mi madre que teníamos que coger un carrito para ir más cómodas (¡no lo hagáis! ¡es una trampa!), al final acabe echando al carro toda camiseta mona que veía, y a esto hay que sumarle que descubrí la maravilla que es la zona de hombres, que esto daría para otra entrada entera pero, ¿por qué mi zona tiene que estar plagada de Minnie Mouse y de Bambi y la suya está llena de Star Wars, Marvel y Mario Bross? Así que esto sumado a que tienen mucho más tallaje (las curvy girls es lo que tenemos) hicieron que más de la mitad de mi compra sea de esta sección.

Pero no os entretengo más, ahora que por fin os he puesto en contexto, os enseño mis compritas:

Camiseta Super Mario – 9€
Camiseta Marvel – 4€
Camiseta verde con bolsillo – 4€ / Pack de 7 calcetines (cuando acabe de hacer las fotos me di cuenta de que no había puesto un par, menos mal porque odio la asimetría) – 3.50€ / Puntos de lectura – ¡GRATIS!
Camiseta Coca-Cola – 7€
Camiseta Pusheen – 10€

Y para terminar, las joyas de la corona: a la mochila ya le había echado el ojillo la última vez pero (¡sorpresa!) ya me había gastado demasiado, así que esta vez nada más entrar a la tienda fue lo primero que cogí (todavía pensando que no iba a comprar mucho más (inocente Laü)); y las zapatillas fueron amor potterhead a primera vista, zurcido por mi madre que fue quien las encontró y me instó a que las comprase, fijaos si me gustan que no se si ponérmelas (me da mucha penita que se estropeen/ensucien) o dejarlas en el estante que tengo para stuff de Harry Potter (porque friki se nace). 

 

Mochila rosita nude cuquísima – 12€ / Zapatillas Harry Potter preciosisímas – 13€

Después de esto, un mcflurry de nocilla y para casa.

¡FIN! (*fueron felices y comieron sopa de sobre hasta que volvió a cobrar*)

2 comentarios sobre “Una tarde en Primark (o el crac del 18)

  1. HAUUUUUUUUUL YEAH!
    Love love love! qué guay todo aunque algunas cositas ya las he visto como esas preciosas zapatillas y la camiseta de Pusheen <3 (¿y la mochila también no?)

    ¡Me gusta muchísimo y podría ser perfectamente una compra mía! Como la ingenuidad sobre el autocontrol jajajaja
    Me encantas con los morros pintados, BTW y yo también uso etiquetas bonitas como puntos de libro 🙂
    un besitoooo!

    1. Chíii, ya me lo habías visto casi todo (es lo que tiene ir con un mes de retraso xDDD) Y en serio que tengo que ejercitar mucho el autocontrol, qué desastre 🙁

      Gracias por pasarte y decirme cosas bonicas 🙂 besis de fresi!

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