El sumidero

El sumidero

Abrir la puerta y que salgan los fantasmas. Estoy borracha y me voy desnudando por el pasillo, chocándome con las paredes, llego al baño, y tiro el bolso, las llaves y las bragas al suelo, me miro en el espejo y desvió la mirada porque me doy tanta pena que duele, como si fuera un vagabundo pidiendo en la calle, dejo de mirar, dejo de existir. Entro en la ducha, y el chorro de agua fría me congela el cerebro, noto las neuronas en parálisis, como yo. Me acurruco, mi mirada se queda fija en el sumidero, ese sumidero que esta tragando todo mi maquillaje, mi sudor, los restos de tabaco que se adhieren a la piel.

Ojalá desaparecer tan fácil yo también.

Salgo y me enrollo en la toalla sólo para tirarme en la cama y recordar, parece el castigo de mi cerebro por la tortura a la que le acabo de someter, o simplemente que he refrescado la memoria y ahora estamos tú y yo aquí, en la misma cama, hablando de futuros imposibles, yo mirándote mientras duermes después de corrernos, yo llenándolo todo con mi humo marca marlboro, yo ahogándome, ahogándote, ahogándolo todo, jodiéndolo todo, yo prendiendo fuego a las sábanas para que tu olor desaparezca, yo prendiéndote fuego para que nunca hayas existido, yo prendiéndome fuego, avivando mi llama. Yo prendida de ti, el sonido de un ventilador en el techo, el sudor de agosto, tu respiración, tu mirada, la paz. Tú, vistiéndote en plena madrugada, sentado a los pies de la cama, tú cerrando la puerta con el silencio tronando, tú. Sólo fue una noche y parecieron todas. Todas las que nos habíamos perdido hasta entonces.

Ojalá desaparecer tan fácil como tú.

Llaman al telefonillo, “soy yo”, abro con la duda en la punta de los labios, eres tú. Tu pelo mojado de lluvia, el mío de otro mar, tus ojos como una bruma que lo oculta todo, los míos como las olas que todo regresan, tu chupa, en el suelo de mi habitación otra vez, yo volando en tus brazos. El éxtasis, la libertad desnuda, gimiendo, el sueño.

Despierto y otra vez la soledad vestida de cuero, no eran las olas, era el sumidero revirtiendo mierda. Que te jodan.

 

Un comentario sobre “El sumidero

  1. Cómo me gusta leerte, de verdad. La forma que tienes de escribir siempre me ha revuelto con mariposas el estómago aunque sean textos duros y ácidos.

    Me repito más que el ajo pero no dejes de hacerlo nunca. atrapa a esas musas y secuéstralas en tu sótano.

    ¡Un besazo!

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