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Categoría: Escritura

El sumidero

El sumidero

Abrir la puerta y que salgan los fantasmas. Estoy borracha y me voy desnudando por el pasillo, chocándome con las paredes, llego al baño, y tiro el bolso, las llaves y las bragas al suelo, me miro en el espejo y desvió la mirada porque me doy tanta pena que duele, como si fuera un vagabundo pidiendo en la calle, dejo de mirar, dejo de existir. Entro en la ducha, y el chorro de agua fría me congela el cerebro,…

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carta abierta a todas mis heridas cerradas

carta abierta a todas mis heridas cerradas

Otra vez recorriendo el bosque en tinieblas que soy yo, que es mi mente. Llevo tanto tiempo sin pasar por aquí que ya no hay sendero, es todo maleza, tengo que ir apartando todas las telarañas, me enredo con las espinas como lazos del diablo que me asfixian y se me llenan las manos de rosas marchitas a las que sólo mi sangre les devuelve el color rojo. Como siempre huele a hierro, siempre en mí huele a hierro, supongo…

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petenera

petenera

Cómo hablar de cicatrices cuando nunca has dejado de reabrir la herida, de reavivar la llama con la sal marina de los ojos azules del sediento desierto que has sido toda tu vida. Cómo hablar de cicatrices si de tus heridas no brota sangre sino escarcha; quién quisiera vivir en tu perpetuo invierno. Cómo hablar de cicatrices si nunca se te dieron bien los puntos, ni los seguidos, ni el final, ni el punto muerto en el que vives. Cómo…

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Pochemuchka (MERAKI: CAPÍTULO III)

Pochemuchka (MERAKI: CAPÍTULO III)

Ya ha pasado un mes desde aquel día y no he vuelto a saber nada de él, yo tampoco le  he dado señales de vida, tampoco sabría muy bien cómo hacerlo. La calma después de la tormenta, supongo, ponerle yeso a todos mis cimientos agrietados. He vuelto a ir a la universidad, sólo para descubrir que quiero dejarla definitivamente. Si algo me ha enseñado la muerte de Fred es a no perder el tiempo con lo que no quiero. Parece…

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Fuerza gravitacional

Fuerza gravitacional

Y entonces llegó él, y arrancó de raíz todos los cerezos de Neruda, el cielo de la rayuela de Cortázar, el Nueva York de Lorca. Rompiendo toda tregua que nos trajo Benedetti, acompañando todas las soledades de Machado. Y me desabrochó la vida a dentelladas, y el corazón a fuerza de marea en luna llena, y yo, más menguante que creciente, salí volando, exiliada por el miedo, creyéndome poeta en plena Guerra Civil, conmigo misma, entre la libertad y las…

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