Relatos,  Wordtober

Yolcuecuechca

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Huir o defenderme. Noto como mi cerebro empieza a liberar toda la adrenalina, haciéndome temblar, preparándome para entrar en acción. Noto la sangre circulando a velocidad de infarto por mis vasos sanguíneos, suena tan fuerte que pienso que me va a delatar, derrapa en mi corazón llevándolo hasta la taquicardía. Empiezo a escuchar sus pasos que se alejan destrozando la hojarasca, y entre tantas hojas una rama que se parte. Me falta el aire en pleno bosque.

Huir o defenderme, defenderme de huir o huir de defenderme.

Me acurrucó, me duele el pecho, él se marcha. Pienso en algo que leí hace años creyendo que era imposible, y encajo las piezas. No ha sido una rama, ese sonido venía del interior de mi tórax. Me ahogó. Intento vomitar, me sube un líquido por la garganta que esconde trozos que palpitan. Noto que mi cuerpo empieza a no recibir sangre como debería, me sigo ahogando con mis propias entrañas, consigo escupir hasta el último trozo de corazón roto. Una bandada de cuervos me observa desde la copa de los árboles. Me sacarán los ojos. Mi corazón se reconstruye a sí mismo a mi lado, tiembla de frío y de miedo. Pasa del tono azulado al rojo vivo. Saco fuerzas de flaqueza y me lo trago, como masticar cristales, vuelve a bombear mecánicamente, limpio de sentimientos, mientras mis ojos nunca más vuelven a ver.

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